Después de varios años sin exponer en Barcelona, tengo el honor de presentar en mi galería la obra de Gil Granero, una de las artistas más destacadas del actual panorama artístico catalán.
 
Con una obra llena de sugerencias, Gil Granero más que mostrar claramente una idea, la evoca gracias a un estilo en el que la figuración y la abstracción se funden creando un lenguaje poético sumamente personal.
 
Es característico de su obra la búsqueda de un equilibrio que consigue a través de un matizado y sereno cromatismo en combinación con formas orgánicas de su invención, vegetales, arquitectónicas o animales. El resultado de todo ello es una obra cuya contemplación relaja los sentidos y nos une a su especial visión de la naturaleza. Una obra depurada de elementos que nos muestra solo lo esencial.
 
Ignacio de Lassaletta
 
 
Dualidad :
 
La forma se integra en la materia y al mismo tiempo es la materia la que va dando la forma.
 
El mundo real de Gil Granero se mueve entre la materia trabajada y la referencia figurativa, que responde a un inquieto lenguaje simbólico construido a medida que se adentra en la creatividad, una creatividad que se mantiene hasta que da por finalizada la pieza.
 
Trabaja la obra, reflexiona, depura elementos, equilibra y expresa una visión subjetiva que va más allá de lo que aparece. Es un lenguaje gestual de abstracción, y también de símbolos, que transcribe con iconos que nos hablan de figuración no realista, donde la materia y los elementos van encontrando su lugar al compás de un ritmo en el ámbito de los colores y las formas, hasta alcanzar todo lo que quiere expresar.
 
Acompasada y rítmicamente controla las constantes de fondo y forma porque son los dos ejes donde se asienta la obra. Esta dualidad se muestra explícitamente; la forma se integra en la materia y al mismo tiempo es la materia la que va dando la forma. Los elementos temáticos, atribuyendo equilibrio, se unifican para definir el simbolismo que persigue y que se expresa en este mundo de búsqueda. La subjetividad se manifiesta en lo que vemos, aunque podríamos decir que las referencias temáticas son secundarias porque lo que importa del cuadro es aquel conjunto de formas y materia que lo determina.
 
Gil Granero siempre ha mostrado, y muestra, una evolución coherente en su trayectoria artística. Conceptualiza referentes figurativos en las distintas series que han ido surgiendo. Tras madurar una serie, ésta ha llevado a iniciar otra manteniendo signos de figuración de la anterior.
Imma Gómez
Miembro de la Asociación Catalana de Críticos de Arte
 
 
“Utopia”
 
Hace referencia a la cúpula como elemento arquitectónico común a las diversas civilizaciones de oriente y occidente.
 
Que las utopías no puedan conseguirse, no quiere decir que no deban buscarse o al menos en el terreno de las artes plásticas nos podemos permitir ese encuentro de civilizaciones.
 
La cúpula contiene intrínsicamente una esfera, un círculo, algo que transmite con sus formas armonía, equilibrio y sobre todo no-violencia, no agresividad. Ése es el quid de la cúpula y de ahí que las diferentes culturas (musulmana, judía, cristiana) la utilicen como colofón de sus templos. De ahí la indefinición de mis cúpulas aunque estén inspiradas en Praga, Roma, Florencia, Venecia, Estambul, no quiero concretar demasiado, precisamente para quedarnos con la esencia del mensaje.
 
Mi lenguaje pictórico siempre ha sido una dialéctica entre la construcción de imágenes (igualmente en la temática botánica que también presento en esta expo). Es un recorrido entre la abstracción y la figuración donde tiene mayor importancia la convulsión de líneas y el magma pictórico que la forma a la que hacen referencia.
 
Marga Gil, Octubre 2014
 
 
Licenciada en Bellas Artes y en Filosofía y Letras; estudios de grabado en la Academia Pietro Vannuncci de Perugia (Italia) y en L'Institut de les Arts del Llibre de Barcelona.
 
Inicia su trayectoria vinculada a los premios de pintura joven de la Sala Parés (Barcelona), galería en la que realiza varias colectivas y su primera individual en 1992. A partir de 1995 expone regularmente en la galería Àmbit de Barcelona: “Casiopea” 1995, “Rastros” 1998, “Tempus” 2000, “Reminiscencias” 2004; alternando estas exposiciones en Barcelona con las de París, primero en la galería Seguier (“Sorothanus” 1997) y desde 2001 en la galería Romanet, actual Norberg-Romanet (“Sense títol” 2001, “Equus” 2003, “Binomis” 2005 o “Perspectiva esférica” 2007...).
 
También en otras ciudades ha presentado su obra como en Madrid, Ginebra, Toulousse, Marsella o Dubai donde ha ido presentando las diversas temáticas en forma de “Suites”.
 
Actualmente vive y trabaja en Barcelona donde tras varios años de colaboración con la galería Ignacio de Lassaletta presenta su primera individual en esta galería en la que, además de la temática botánica, introduce la nueva suite basada en cúpulas de diferentes lugares del planeta.