La figura humana es el tema que más ha tratado Pedro Gastó. Destaca el tratamiento dramático de los rostros expresando tristeza o melancolía. Pinta sus figuras de forma esquemática  y aplica el color difusamente. Las escenas de la Piedad de Cristo y las caras de niños convienen perfectamente a lo que quiere expresar: algo que surge del interior insondable del ser humano.